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¿Otra Lady Di?

Bodas Reales- Princesa Diana

Cuando Guillermo de Inglaterra explicó las razones que le habían movido a colocar en el anular de Kate Middleton el anillo de pedida de su madre aseguró que era para tenerla cerca y que nadie, ni siquiera su esposa, ocuparía su lugar. Pero las comparaciones son inevitables. ¿Tiene algo que ver la cándida Lady Diana Spencer con la que sería su nuera? Poco, la verdad. La futura princesa de Gales transmitió seguridad el día del anuncio del compromiso y, aunque dijo que Diana era para ella «una inspiración», se dirigió a las cámaras de frente y no bajó en ningún momento la mirada como continuamente hacía su antecesora. Lo cierto es que mientras Diana tenía 19 años y se refería a su prometido como «señor», Kate cuenta con la confianza propia de un largo noviazgo con Guillermo y 10 años más de los que tenía Lady Spencer cuando se puso el vestido blanco.

«Kate Middleton conoce mejor a Guillermo que cualquiera de las que estuvieron en su puesto», explica Stephen Bates, el periodista que sigue a la familia real británica en el diario ‘The Guardian’. La que será algún día reina de Inglaterra «ha vivido junto a su novio durante varios años antes de dar el paso, como muchas parejas jóvenes de hoy», añade este cronista. Pero para él, además de estos detalles, la clave está en la educación universitaria de ella y en la cercanía en edad de los contrayentes. Kate es cinco meses mayor que su prometido, mientras Carlos sacaba cerca de 13 años a Diana. «Kate tiene un título universitario y es más estable e independiente que Diana», manifiesta Eduardo Suárez, corresponsal en Londres de este diario. Para algunos, aclara, tiene similitudes con Letizia Ortiz, aunque él no le ve el parecido con la princesa de Asturias: «Llega al matrimonio sin apenas experiencia laboral y eso quizás sea un problema».

Tim Walker, editor del periódico ‘The Daily Telegraph’ y responsable de estos asuntos en su diario, describe a la señorita Middleton como «una chica moderna, comunicativa y que entiende perfectamente lo que significa entrar en la familia real», frente a una chiquilla que, a pesar de formar parte de la nobleza, era «mucho más impresionable». «Visto con perspectiva —añade— Diana estaba ausente en muchas aspectos del mundo cruel que la rodeaba». Pero su atractivo para los británicos era innegable: «Tenía una calidad humana que hizo que todos se enamoraran de ella», afirma Walker, que aprecia mucho menos entusiasmo con la nueva boda real del que hubo hace 30 años. «Creo que la gente siente que conoce a Kate muy bien, pero no hay el mismo nivel de excitación que había con Diana. También es cierto que la familiaridad hace que todo sea más cercano. Ella es muy sensata y equilibrada, y esas cualidades no son precisamente las que más atraen».

Ninguno de los tres periodistas espera grandes multitudes en las calles de Londres como atrajo la boda de los príncipes de Gales en 1981, aunque sí algunos entusiastas que hagan mucho ruido porque Reino Unido es esencialmente monárquico. «En general, los británicos están contentos porque tienen un día más de vacaciones, de hecho van a tener dos fines de semana largos porque la boda sigue a la Semana Santa». Pero «no hay el sentimiento de cuento de hadas de Camelot que había cuando Carlos se casó con su joven prometida», afirma el representante del ‘Guardian’. ¿Un cambio de tiempos? «Todo el mundo conoce más a la monarquía que entonces, también sus debilidades. Guillermo y Kate son dos jóvenes sensatos a punto de llegar a los 30, no son los personajes de una novela romántica».

Sí lo era la tímida ‘lady’ que daría los dos preciosos y rubios retoños al orden de sucesión y que se despistó con las transparencias de su falda cuando, como novia del heredero, era el foco de todas las miradas. «Creo que hoy todos tenemos mucho más mundo que cuando Diana se casó», asegura Walker, a quien sí ha sorprendido que muy poca gente haya pedido permiso a sus ayuntamientos para organizar fiestas callejeras en el gran día: «Los Cameron, que tienen una en Downing Street, son las excepción que confirma la regla. Hay mucha conciencia, además, de los costes por la crisis económica».

Tanta que la pareja, en una demostración de modernidad, ha asegurado que ellos mismos se encargarán de las tareas domésticas y que reducirán al mínimo el personal de servicio. Nadie se imaginaría algo así en casa de Carlos y Diana. ¿Y los primeros pasos como princesa? Lady Di se inició como tímida e inexperta y acabó dando la vuelta a una institución tan anclada en el pasado como es la monarquía británica. ¿Habrá una revolución en Kate?

No parece que dé la sorpresa. «Hasta ahora no dado un paso en falso», mantiene Eduardo Suárez, una afirmación similar a la de sus colegas británicos. «Ellos se conocen mucho mejor que cualquier pareja real anterior, son mayores que ellos y mucho más maduros, factores que apuntan a que el matrimonio será un éxito», añade Bates, quien concluye con una aseveración que relajaría a la mismísima Isabel II si la escuchara: «Que no haya escándalos será algo muy bueno para la monarquía británica».

Fuente: www.elmundo.es

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